Arquitectura:

Reconstrucción del zigurat de Ur

La determinación geográfica (escasa disponibilidad de piedra y abundancia de arcilla) se ha considerado la causa principal de la preferencia mesopotámica por el adobe y el ladrillo como base material de su arquitectura. Aunque gran parte de la arquitectura es adintelada (con el uso de vigas de madera), el arco y la bóveda (adecuados para su construcción con dovelas de ladrillo) son más comunes que en la arquitectura egipcia. La principal diferencia con ésta fue la mucha menor importancia de los monumentos funerarios. Son otras dos tipologías básicas para el urbanismo y la arquitectura las que nacieron en Mesopotamia: el templo y el palacio. Las casas de los dioses, de los reyes o de las gentes del pueblo se denominaban con el mismo nombre: É en sumerio, bītu(m) en acadio. La necesidad de segregación y defensa hizo que tanto los edificios singulares como los complejos de edificios de función religiosa y política, y las propias ciudades se rodearan de murallas.

Los templos mesopotámicos tomaron forma de pirámides escalonadas (ziggurat), lo que dio origen al mito de la torre de Babel (identificada con Etemenanki, el ziggurat de la ciudad de Babilonia, templo dedicado a Marduk —aunque tradicionalmente se relacionaba, por proximidad fonética, con Bal o Bel16​).

El palacio de Mari (rey Zimri-Limsiglo XVIII a. C.) es la estructura palaciega más antigua conservada, aunque las hubo en las ciudades de Baja Mesopotamia desde el Período Dinástico Arcaico, y siempre se reprodujo la estructura modular rectangular, derivada de las viviendas comunes, a la que se añadían elementos de prestigio, como bóvedas, columnas, escalinatas y todo tipo de decoración. Las estancias se articulaban en torno a un patio central en dos zonas diferenciadas (una pública y otra privada), aunque sólo había una gran puerta de acceso. El palacio asirio se concebía como una ciudadela amurallada, dentro de la que también se encontraba un templo. En el periodo paleoasirio se construyó el palacio de Shamshi-Adad I en Assur. Los más importantes palacios del periodo neoasirio (siglos IX-VIII) fueron los de Nínive (el palacio de Asurbanipal II y el palacio de Senaquerib), los de Nimrud (el palacio de Asurnasirpal II y el palacio de Titglarpiliser II) y el de Khorsabad (el palacio de Sargón II). Ya en el periodo neobabilónico (siglos VII-VI a. C.), el palacio de Nabucodonosor II en Babilonia dio origen al antiguo mito de los jardines colgantes (pensil)

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